Mari Camen no falló. Falló el proceso

Publicado el 12 de mayo de 2026, 12:47

Mari Carmen llegó un lunes con muchas ganas.

El ordenador llegó el miércoles. Los accesos, el jueves, pero solo algunos. El jueves por la tarde alguien le dijo que para el resto tenía que hablar con IT, que IT estaba hasta arriba, y que mientras tanto podía ir leyendo documentación. La documentación estaba en una carpeta compartida con tres versiones del mismo archivo, dos sin fecha y una que empezaba diciendo "borrador provisional, pendiente de actualizar".

La primera semana Mari Carmen preguntó mucho. La segunda preguntó menos, porque aprendió rápido que sus preguntas interrumpían a personas ocupadas que respondían con un "eso ya te lo explicarán" o con un resumen de dos minutos que generaba cuatro preguntas nuevas. Así que optó por observar, por intentar deducir, por no molestar.

A las dos semanas, alguien en una reunión dijo, con tono de diagnóstico clínico, que a Mari Carmen "no se la veía muy espabilada".

Y así Mari Carmen salió por donde había entrado, con sus muchas ganas intactas y una valoración negativa que no decía nada de ella pero sí decía bastante del sistema que la recibió.

Porque Mari Carmen no falló. Falló el proceso que asumió que una persona nueva debería ser capaz de orientarse sola en un entorno que ni sus propios integrantes saben explicar del todo.

Un proceso de incorporación bien diseñado no depende de que quien llega sea espabilado, proactivo o tenga buena memoria. Depende de que el sistema le dé lo que necesita, cuando lo necesita y en el orden correcto.

Eso implica tener claro qué debe saber alguien al final de su primera semana. Y de su primer mes. Qué decisiones puede tomar ya y cuáles todavía no. Con quién tiene que hablar para entender el contexto real, no el organigrama. Qué errores son esperables y cuáles son señal de que algo falla antes de que llegue.

Cuando eso está definido, los meses se convierten en semanas. No porque la persona sea mejor, sino porque el sistema la sostiene.

Un proceso que depende de que quien llega sea "espabilado" no es un proceso. Es una apuesta. Y cuando sale mal, siempre pierde la misma persona.

¿Cuántas Mari Carmenes ha perdido tu empresa sin preguntarse qué le faltaba al proceso?


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